HISTORIA

La providencia depara al futuro Almirante otra sorpresa en La Rábida. Ahora quien toma las riendas del asunto es Fr. Juan Pérez, el que "de mozo había servido a la Reina Católica en oficio de contadores", a saber: la Cancillería de Corte. Este será el que arranque a Colón la confesión del SECRETO, tan celosamente guardado y cuyo contenido piensa rentabilizar e una negociación con la Soberana. El historiador coetáneo, López de Gómara, dice que "habló en paridad con Fray Juan Pérez en la Rábida". La confesión de un testigo de Moguer en los Pleitos, asegurando que Fraile viajó a Santa Fe de Granada para llevar a la Reina los papeles de Colón, nos pone en pista sobre la naturaleza de tales confidencias.
En efecto, durante su permanencia en Porto Santo, en casa del suegro, al parecer cambista y también de origen genovés, pudieron llegar a sus manos los papeles aludidos, dejados en prenda por los verdaderos PRENAUTAS, a cambio de préstamos para regresar a puerto: conteniendo los mapas, corrientes marinas, vientos y descubrimientos. El habla y negocia siempre refiriéndose a islas y tierra firme . confiesa que ha descubierto . El papel de Fray Juan Pérez consiste en convencerle, que con un Estado y, más aún cuando se quieren obtener mercedes de la naturaleza que plantearía en las Capitulaciones, es imprescindible aportar pruebas. El resultado es casi fulgurante: carta del Fraile a la Soberana, por un correo de Lepe, respuesta inmediata de aquella reclamando la inmediata presencia del Fraile en el Campamento, " dejando a buen recaudo y en conformidad de esperanza " al Ligur. Negociación de las CAPITULACIONES, "seyendo terceros Mosén Coloma e Fray Juan Pérez" y esto, en la casa de Ferrán Álvarez, secretario de la Reina.

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