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Denominada "La Celda Grande" en escritos antiguos, pasa a finales del diecinueve a denominarse popularmente CELDA DEL PADRE MARCHENA. Es con total certeza la Sala Capitular, pieza clave en la vida conventual y que en los pequeños eremitorios cumplía funciones múltiples, al carecer de otros espacios. Aún en nuestros días ha servido y sirve para albergar acontecimientos de especial relieve, como fue el Consejo de Ministros Extraordinario, presido por el Rey, para conmemorar el tres de Agosto del NOVENTA Y DOS, el Quinto Centenario de la partida de la Flotilla Descubridora. En esta pieza bien pudo tener lugar lo que algunos colombistas designan "Conversaciones de La Rábida". Se trata de aquel ir y venir de Palos al Monasterio para salvar, con la mediación del Guardián-Párroco (Fray Juan Pérez) las dificultades de poner en marcha la Armada, acatando la Real Pragmática. También ahora, los buenos oficios del Franciscano y el Físico de Palos, son determinantes para la ejecución de la Empresa. Tal vez en estas conversaciones, el Almirante, convencido por el fraile mediador, revela a Pinzón su SECRETO. Avalaría esto la declaración de un testigo de Huelva, en los Pleitos: "QUE DE NO HABER SIDO POR PNZÓN, NADIE DE PALOS HUBIESE ACOMPAÑADO A COLÓN".
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